El Super Bowl, Bad Bunny y por qué no podemos dejar de sentir la política
- Hector Llerena

- 5 feb
- 1 min de lectura
La política influye en la emoción social porque organiza miedos, esperanzas y enojos colectivos en torno a identidades, relatos y decisiones que afectan nuestra vida cotidiana y la de quienes nos importan. Decide sobre trabajo, seguridad, salud, el futuro de los hijos. Por eso activa emociones básicas: miedo, esperanza, enojo, alivio. Desde la política se gestiona el futuro. La atendamos o no.




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