Please reload

November 23, 2017

Please reload

Entradas recientes

Antes que descalificar, seamos serios

August 7, 2017

 

Sí, yo sé. La política es un tema que genera pasiones, filias, fobias, extrafilias y megafobias. Todo el tiempo escucho a partisanos de todas las causas contestar a preguntas sobre el rendimiento o peligrosidad de sus adversarios, con opiniones que surgen más del aparato endocrino que de un tablero de decisiones y estrategias. Hacer estrategia electoral con el estómago puede ser costoso, desgastante y muy poco eficiente.

 

También sé que comparar la mercadotecnia comercial con la mercadotecnia política es entrar a una polémica en la que intervienen mil argumentos de ciencia política, sociología, etc. Sin embargo estoy convencido que si bien una política pública o el proyecto de un país no están a la vista en un anaquel de Walmart, tampoco el proceso de decisión para votar por tal o cual candidato o partido es ajeno al mecanismo de la mente de las personas que toman decisiones cotidianas, por lo que bien vale la comparación, bien escoltada por sus asegunes:

 

Desde hace más de 25 años las empresas comerciales más importantes en el mundo, tienen una práctica estratégica llamada benchmarking.

 

En pocas palabras, el benchmarking es la comparación de características de un producto o una empresa referente con la empresa líder o su principal competidor, con el fin de revisar sus procesos y posicionarse en el mercado. Por ejemplo, dos de las empresas con una de las historias más intensas y constantes de competencia como Coca-Cola y Pepsi, siempre están al tanto de los cambios de una y otra.

 

Si bien la modalidad pura del benchmarking cuando empezó a practicarse en el mundo implica la aceptación y compromiso de ambas empresas involucradas en el proceso, la esencia de esta práctica es poder reconocer que hay otras formas de hacer lo mismo y que inventar el hilo negro aún no es una categoría en los Premios Nobel.

 

En política esta práctica puede además traer más beneficios. Saber de qué está hecho el contrincante en la mente (el estómago y el corazón) de los ciudadanos que dicen preferirlos, nos daría elementos más eficientes para competir.

 

Porque amigas y amigos políticos, AMLO no está hecho de populismo y mentiras en la mente, el estómago y el corazón de quienes votarían por él, ni Margarita Zavala es una opción mediocre y desgastada para sus seguidores, ni el PRI es una marca que sólo implica corrupción y viejas prácticas para sus adeptos. 

 

Es una falta de rigor básica dar por sentado que las y los ciudadanos son un destacamento de zombies faltos de lógicas, sentimientos y mecanismos para hacer conjeturas. Lo que hay son distintos grupos con circunstancias, historias y formas de ver la realidad que en junio de 2018 tendrán el derecho a salir a votar.

 

Todos los candidatos y partidos deberían estar ya trabajando para conocer a sus contrincantes, a las personas que hoy dicen preferirlos y poder desentrañar lo que realmente le mueve a la gente a decidirlo.

 

Hay que jugar con la cabeza más fría, tomar con más seriedad (por puro rigor estratégico) al rival y dejar las descalificaciones para charlas de café con cuates. ¿A poco los perredistas creen que sólo con vincular a AMLO al Tlahuagate acabarán con la filiación emocional que genera entre sus huestes?¿A poco los priistas creen que con sólo decir que en el sexenio de FCH hubo más muertos que en éste van a derrumbar el enganche de clase que muchos votantes urbanos tienen con el PAN? ¿A poco no saben los partidos de oposición que hay muchos priistas que tienen mil motivos (no razones) para seguir votando por el tricolor sin importar quien sea el candidato? 

 

¿A poco los políticos seguirán construyendo sus análisis electorales a partir de sus filias y sus fobias? Por favor, seamos serios #marketingpolitico 

 

 

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Síguenos
Please reload

Buscar por tags
Archivo
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square