¿Informar o persuadir?

Colaboración publicada en el número de noviembre de la revista Salud Pública, de la Sociedad Mexicana de Salud Pública

“Puedes convencer a la mente, pero si no te ganas el corazón, tu mensaje no moverá a nadie” Simon Sinek

La salud es una entelequia para la mayoría. Los números, aunque fríos, muestran una arista de nuestra condición humana: la salud es un tema que no está en los tres lugares prioritarios de preocupaciones de las personas adultas en nuestro país, y no porque sea un pendiente resuelto. Los índices de enfermedades relacionadas con el estilo de vida aumentan cada año. Prevención aún es solo una trisílaba aguda acentuada para millones. Y si aplicamos la hipótesis de la interpretación, cuando alguien dice que la “salud” es algo que le “preocupa”,

Runner motivado

en realidad se refiere a la enfermedad: servicios e insumos para curarla disponibles, asequibles, inmediatos. Habría que hacer sexy el estar saludables (no solo delgadxs), el ser previsores, que todos ganen likes cuando suban a Instagram los resultados de su química sanguínea más reciente en lugar de su pizza familiar favorita, que a todos les parezca tan estúpido presumir las cantidades de tacos que cenaron, como hoy sería presumir que mañana nos jugaremos un duelo con pistolas por una afrenta de amor.